La peor época para emprender de la historia… ¿o la mejor?

Estamos viviendo tiempos complicados: el pesimismo inunda las calles e inhibe el consumo, lo que unido a la dificultad para obtener financiación hace que el inicio de cualquier aventura empresarial sea un desafío… pero también es un momento extraordinario para iniciar un negocio, y creo que existen motivos sobrados para pensar que vivimos una de las mejores épocas para emprender de la historia:

Los consumidores han dejado de estar sometidos a las grandes marcas. En épocas de abundancia los clientes a menudo han sido el primer obstáculo para los emprendedores, ya que el cliente no compraba el mejor producto sino el que tenía la marca más conocida… aunque fuera más caro o menos útil. Sin embargo, ahora los consumidores están más abiertos a probar nuevos productos o servicios que realmente sean capaces de resolver sus problemas mejor y con un precio más competitivo (aunque atención, el precio no debe ser la única diferenciación del emprendedor).
Resulta mucho más barato empezar. Aunque la caída del consumo tiene muchos puntos negativos, también los tiene positivos: los proveedores van a ofrecerte precios mucho más baratos, y posiblemente bajen mucho las barreras para trabajar (pedidos mínimos, condiciones de pago…) ya que necesitan atraer nuevos clientes, sean startups o no).
Tu seguridad laborar no es ya una barrera. Las personas que trabajan por cuenta ajena ya no consideran sus puestos “estables”, y viven envueltos en una tremenda incertidumbre. Sin duda es algo por lo que lamentarse, pero ya que es complicado gozar de seguridad laboral… ¿porqué no crear tu propia empresa, aunque sea para autoempleo?
No tienes una “mochila” o herencia que gestionar: Las empresas establecidas ahora se enfrentan a estructuras de costes pesadas que a menudo las hacen lentas y burocráticas, y a menudo tienen una cultura de empresa reactiva y poco innovadora… una desventaja en la situación actual. Al crear tu empresa ahora, probablemente diseñarás una estructura muy ligera con personal ágil y adaptable, lo que en la práctica es una ventaja competitiva clave. Además, no tienes unas necesidades altas de facturación recurrente, lo que te permite cambiar de dirección rápido y sin tener en cuenta herencias o cargas inútiles.
Todo esto hace que, aunque efectivamente es muy complicado asegurar una financiación mínima para empezar (en mi experiencia mucho más pequeña de lo que crees), lo cierto es que es un buen momento para lanzar una nueva aventura empresarial. Además, tus requisitos de facturación al principio no van a ser muy altos, dado que durante la primera etapa tu objetivo es validar el modelo de negocio y su viabilidad… lo que supone que cuando realmente ya estés preparado para crecer posiblemente la situación económica habrá mejorado ( y si no lo ha hecho, tu empresa será rápida y ágil).

De hecho, compañías tan emblemáticas como Apple o Microsoft nacieron con una filosofía absolutamente ligera y en una coyuntura de crisis económica importante, y a pesar de ello consiguieron desafiar al status quo de la época y convertirse en los referentes que son ahora… y todo ello sin contratar unas caras oficinas al principio o personal de apoyo.

La aventura será larga y complicada, pero sin duda merecerá la pena.

Por Javier Megias, reconocido speaker, experto en modelos de negocio y startups empeñado en cambiar el mundo.

+913 518 219

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